Que hacer en Malaga

Descubre que hacer en Málaga, la joya del Mediterráneo, donde cultura y costa se encuentran. Explora el legado de Picasso en museos de renombre, pasea por la imponente Alcazaba y disfruta las vistas desde el Castillo de Gibralfaro. Sumérgete en el encanto del centro histórico y relájate en playas doradas. Deléitate con la auténtica gastronomía andaluza, desde espetos de sardinas hasta frescos mariscos. Málaga te espera con su vibrante vida nocturna y hospitalidad sin igual. ¡Ven y vive una experiencia inolvidable en el corazón de Andalucía!

 

1. Visita los museos

Una ciudad bañada por el sol del Mediterráneo, es un destino imprescindible para los amantes del arte y la cultura. En el corazón de esta vibrante metrópoli se encuentra el Museo Picasso, un homenaje al más célebre hijo de la ciudad, Pablo Picasso. Situado en el Palacio de Buenavista, un edificio renacentista en el casco antiguo, el museo alberga una impresionante colección de más de 200 obras que recorren todas las etapas creativas del artista. Desde sus primeros estudios académicos hasta las últimas pinturas antes de su muerte, el museo ofrece una visión profunda del ingenio y la evolución de Picasso.

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No muy lejos del Museo Picasso, el visitante puede continuar su jornada cultural en el Centro Pompidou Málaga. Este centro, una extensión del famoso museo parisino, se destaca por su colorido cubo de cristal y su enfoque en el arte moderno y contemporáneo. Las exposiciones temporales y la colección permanente incluyen obras de artistas de renombre mundial, brindando una perspectiva fresca y a menudo provocativa del arte del siglo XX y XXI. El museo no solo enriquece la escena cultural de Málaga, sino que también invita a reflexionar sobre la naturaleza y el futuro del arte.

Para aquellos interesados en un enfoque más local, el Museo Carmen Thyssen Málaga ofrece una colección exquisita de arte español, con especial énfasis en los pintores andaluces del siglo XIX. Ubicado en el Palacio de Villalón, un edificio restaurado del siglo XVI, el museo exhibe una variedad de obras que retratan escenas de la vida cotidiana y paisajes rurales, proporcionando una ventana al pasado romántico de España.

Con esta oferta diversa, Málaga se establece como un centro cultural no solo en España sino en toda Europa. Los museos de la ciudad no solo son guardianes de la historia y el arte, sino también espacios de inspiración y diálogo cultural. Cada visita a estos espacios culturales deja en los visitantes un deseo renovado de explorar y entender más profundamente el legado artístico que Málaga tiene para ofrecer. La ciudad invita a residentes y turistas por igual a sumergirse en su rica herencia cultural, haciendo de cada visita una experiencia nueva y enriquecedora.

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2. Explora el Castillo de Gibralfaro y la Alcazaba

Desde las alturas de Málaga, el Castillo de Gibralfaro se erige como un majestuoso guardián de la ciudad. Este antiguo bastión, originario del siglo XIV, ofrece a los visitantes una perspectiva única, no solo en términos de vistas panorámicas sino también de historia. Caminar por sus murallas bien conservadas permite imaginar la vida durante los tiempos de los moros y cristianos, proporcionando un vínculo tangible con el pasado. El adyacente centro de interpretación ofrece exposiciones que relatan la historia del castillo y su importancia estratégica a lo largo de los siglos, haciendo de la visita una experiencia educativa y visualmente impresionante.

Justo debajo del Castillo de Gibralfaro se encuentra la Alcazaba, otro emblema de la herencia morisca de la ciudad. Este palacio-fortaleza, construido en el siglo XI, es uno de los monumentos musulmanes mejor conservados en España. Pasear por sus jardines y patios interiores, con sus fuentes y azulejos elaborados, transporta a los visitantes a otra época. La Alcazaba no solo es un lugar de belleza arquitectónica, sino que también ofrece vistas impresionantes del puerto de Málaga y la costa, lo que la convierte en un punto ideal para fotógrafos y amantes de la naturaleza.

Más abajo en la ciudad, el casco antiguo de Málaga es un laberinto de calles estrechas y plazas encantadoras. Este barrio histórico es el corazón pulsante de la ciudad, donde la arquitectura antigua se encuentra con la vida moderna. Las calles adoquinadas están llenas de bares de tapas, boutiques, y pequeñas plazas donde los locales y turistas se mezclan. Cada rincón ofrece algo nuevo, desde iglesias antiguas y pequeños museos hasta tiendas de artesanías y galerías de arte contemporáneo.

Finalmente, un recorrido por el centro histórico no estaría completo sin visitar la imponente Catedral de Málaga. Apodada ‘La Manquita’ debido a su torre inacabada, esta catedral es un ejemplo impresionante del barroco español. Los visitantes pueden admirar su fachada ornamental y los interiores majestuosos, que albergan una rica colección de arte religioso. La Catedral no solo es un lugar de culto, sino también un punto de referencia arquitectónico que cuenta las historias de fe, poder y comunidad en la Málaga a lo largo de los siglos.

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3. Relájate en las playas

La playa de La Malagueta, ubicada convenientemente cerca del centro de la ciudad, es un ejemplo perfecto de cómo la vida urbana y el relax costero pueden coexistir armoniosamente. Esta amplia franja de arena ofrece todas las comodidades necesarias para disfrutar de un día bajo el sol, incluyendo chiringuitos donde se puede degustar la comida local mientras se observa el mar.

Además de La Malagueta, Málaga cuenta con otras playas que vale la pena explorar, como la de Pedregalejo, que se extiende a lo largo de un pintoresco paseo marítimo. Este lugar no solo es ideal para nadar y tomar el sol, sino también para experimentar la cultura local, gracias a su variedad de restaurantes y bares que sirven desde mariscos frescos hasta tapas tradicionales. Los domingos, el área se anima especialmente con locales y turistas disfrutando de la atmósfera relajada y familiar.

Para aquellos que buscan una experiencia más activa, la costa de Málaga ofrece numerosas opciones de deportes acuáticos. Desde el windsurf hasta el paddle surf, hay actividades para todos los niveles de habilidad. Muchas escuelas de surf en la zona ofrecen clases y alquiler de equipo, facilitando que incluso los principiantes puedan probar algo nuevo y emocionante mientras disfrutan de las aguas claras del Mediterráneo.

Por último, para completar un día perfecto en la playa, no hay nada como disfrutar de un atardecer espectacular. Los atardeceres en Málaga son famosos por sus cielos pintados de colores vibrantes, proporcionando el telón de fondo perfecto para una caminata tranquila por la orilla o una cena romántica en uno de los muchos restaurantes que miran al mar. Estos momentos mágicos son el broche de oro a cualquier visita a las hermosas playas de Málaga.

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4. Disfruta de la gastronomía local

La gastronomía de Málaga es un festín de sabores que refleja la rica herencia cultural de la región. Uno de los platos estrella que no puedes dejar de probar es el espeto de sardinas, una delicia local donde las sardinas se asan al aire libre en una caña sobre brasas de leña de olivo. Este método tradicional no solo cocina las sardinas a la perfección, sino que también imparte un sabor ahumado distintivo que es esencialmente mediterráneo. Los chiringuitos a lo largo de la playa son los lugares ideales para disfrutar de este plato, acompañado de una copa de vino blanco frío o una cerveza local.

Otro clásico de la cocina malagueña es el pescaíto frito, un surtido de pescados pequeños, como boquerones y calamares, que se fríen en aceite de oliva hasta alcanzar una textura crujiente. Este plato se sirve generalmente como tapa y es perfecto para compartir en una reunión social, ofreciendo un crujido satisfactorio en cada bocado. Los restaurantes y bares del centro histórico y el paseo marítimo son lugares populares para saborear estas delicias, donde el ambiente bullicioso complementa la experiencia culinaria.

Para los amantes de los sabores más robustos, el ajoblanco, una sopa fría a base de almendras, es una opción refrescante durante los cálidos meses de verano. Servido tradicionalmente con uvas o melón, este plato combina la riqueza de las almendras molidas con la frescura de las frutas, creando un equilibrio perfecto entre sabor y textura. Es una muestra de cómo la cocina de Málaga utiliza ingredientes simples para crear platos con una profundidad de sabor inesperada.

Finalmente, ningún viaje culinario por Málaga estaría completo sin degustar el vino dulce local, elaborado con uvas moscatel. Este vino es el acompañante perfecto para muchos postres malagueños o simplemente para disfrutar solo, como un dulce final para una comida memorable. Los bodegones y tabernas de la ciudad ofrecen degustaciones donde se pueden aprender más sobre la tradición vinícola de la región y descubrir los secretos detrás de su producción.

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5. Visita los jardines de Málaga

Málaga no solo deleita con sus playas y su gastronomía, sino que también ofrece oasis verdes en medio de la ciudad, como el Jardín Botánico-Histórico La Concepción. Este jardín, uno de los más bellos de España, es un paraíso para los amantes de la naturaleza y aquellos que buscan un retiro tranquilo del bullicio urbano. Fundado en 1855 por la familia Loring-Heredia, el jardín alberga una impresionante colección de plantas tropicales y subtropicales, así como ejemplares históricos de árboles autóctonos y exóticos. Pasear por sus senderos es como viajar a través de diferentes continentes, con cada sección del jardín dedicada a flora de distintas partes del mundo.

Además de su diversidad botánica, La Concepción es famosa por sus elementos arquitectónicos históricos, como el palacio de estilo neoclásico y el pintoresco puente que cruza sobre un pequeño lago. Estas estructuras añaden un toque romántico al entorno y son el escenario perfecto para fotografías. Eventos culturales y educativos se llevan a cabo regularmente en el jardín, incluyendo conciertos de música clásica, talleres de botánica y visitas guiadas que explican la historia y la ecología del lugar.

Otro espacio verde significativo en Málaga es el Parque de Málaga, conocido localmente como El Parque. Este largo y serpenteante parque urbano, situado cerca del puerto, es un lugar favorito para caminantes, ciclistas y familias. Con una variedad de plantas exóticas, estatuas, fuentes y plazas sombreadas, el parque ofrece un escape refrescante y un paseo agradable con vistas al mar. Durante la primavera y el verano, el parque se llena de colores vibrantes con flores en plena floración y es comúnmente el anfitrión de mercados artesanales y festivales locales.

Por último, la ciudad también se enorgullece de sus promociones de iniciativas de sostenibilidad y espacios verdes comunitarios. Proyectos como huertos urbanos y áreas de recreo diseñadas ecológicamente están emergiendo, proporcionando a los ciudadanos y visitantes lugares innovadores para reunirse, aprender y disfrutar de la naturaleza. Málaga continúa expandiendo su compromiso con el medio ambiente, integrando la naturaleza en su desarrollo urbano y mejorando la calidad de vida de sus residentes y visitantes.

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